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Plaza de Palacio, 1 bis |
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HOAC ALCALÁ DE HENARES
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La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) fue creada en 1946 por la Iglesia española, como movimiento especializado dentro de la Acción Católica para la evangelización del mundo obrero.
Está formada por hombres y mujeres que han decidido vivir la fe y el seguimiento a Jesucristo en las condiciones de vida y trabajo del mundo obrero, en los sectores más débiles y empobrecidos, realizando un compromiso evangelizador en su lugar de trabajo, en sus ambientes, en las organizaciones obreras..., participando activamente en su Iglesia diocesana, acercando así la Iglesia al mundo obrero y el mundo obrero a la Iglesia. Los miembros de la HOAC nos llamamos militantes.
Una tarea fundamental de la HOAC es hacer surgir, formar, orientar y sostener militantes obreros cristianos con un Proyecto Evangelizador. De aquí la importancia que tiene la formación, entendida como el logro progresivo de un modo de ser, de pensar, de sentir, de actuar y de vivir, personal y comunitariamente, profundamente cristiano.
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La persona, ¿un instrumento de
producción? El trabajo es cada día más escaso y más precario. Las personas son utilizadas como instrumentos de producción cuyo coste hay que reducir al mínimo. Sin embargo, la persona es lo más importante de todo cuanto existe y sus posibilidades de vida dependen de su trabajo. Las necesidades básicas de la persona: salud, educación, vivienda, descanso... se han convertido en un lujo para muchos trabajadores y trabajadoras y para quienes no pueden acceder a un empleo. El trabajo debe posibilitar los recursos necesarios para vivir con dignidad y formar una familia. |
Hay otra forma de vivir «El trabajo se mide sobre todo con el metro de la dignidad de la persona que lo realiza» [Juan Pablo II: Laborem Excercens, 6]. «Ante la realidad actual, (con tantos conflictos sociales...) se debe ante todo recordar un principio enseñado siempre por la Iglesia: el principio de la prioridad del «trabajo» frente al «capital». [Juan Pablo II: Laborem Excercens, 12]. Convencidos de la dignidad de la persona trabajadora, en la HOAC: • Queremos construir un proyecto de vida que nos ayude a vivir en libertad: optando por la COMUNIÓN frente al individualismo, por la SOLIDARIDAD frente a la competencia y por el SER frente al tener. • Queremos compartir la vida con nuestros compañeros y compañeras de trabajo, con nuestros vecinos del barrio... y plantearnos con ellos qué podemos hacer para que nuestro mundo sea más justo y más humano. • Queremos transmitir el tesoro de la fe en Jesucristo y su Evangelio, clave para la reconstrucción de la persona y el mundo. |
¿Cómo lo hacemos? El cambio de nuestro mundo exige nuestra propia transformación personal. La FORMACIÓN, con el método de acción-reflexión-acción, nos posibilita actuar con criterio e ir forjando en nosotros actitudes liberadoras. Esa liberación se concreta en el COMPROMISO que, junto con otros, el militante realiza: como aportación real a la toma de conciencia y a la transformación del pequeño mundo en que vivimos, incluida la propia conversión personal. En la base de este proceso reconocemos la acción del Espíritu de Jesús que trabaja en nosotros y en todos. Para percibirlo así y responder adecuadamente cuidamos la ESPIRITUALIDAD cristiana como dinamismo que posibilita la entrega, fortalece en la lucha y anima la esperanza en medio de una vida comprometida. |
La HOAC es una
experiencia
y una aventura.
La experiencia de
sentirte amado
por Jesucristo.
La aventura de vivir
esa experiencia
construyendo la justicia que brota de ella,
procurando que los empobrecidos
del mundo obrero lleguen a ser
los protagonistas de sus vidas.
60 años de historia
En mayo de 1946 nace la Hermandad Obrera de Acción Católica a instancias de Pío XII y con el impulso del Cardenal Plà i Deniel. El objetivo de la creación de este movimiento de Acción Católica era la de acercar la Iglesia a los trabajadores.
A quien se le hace el encargo de poner en marcha este movimiento es a Guillermo Rovirosa, el verdadero impulsor de la HOAC. Y así lo hace, recorriendo las diócesis españolas, dando cursillos, creando centros obreros de AC, colaborando en el semanario TÚ, dirigiendo el Boletín (actualmente Noticias Obreras), escribiendo libros..., en definitiva, y como él mismo decía: "devolviendo a Cristo a los pobres".
Durante estos 60 años de historia, de vida, la tarea fundamental de la HOAC ha sido y sigue siendo devolver al obrero su dignidad de hijo de Dios; nuestros esfuerzos han ido y van dirigidos a que el trabajador y su familia tengan los medios materiales, culturales y espirituales para que puedan realizarse como persona y como proyecto de humanización al que están llamados. En definitiva, nuestra labor se ha dirigido y sigue dirigiéndose, por una parte, a colaborar a generar una nueva cultura, una nueva conciencia, una nueva manera de pensar, sentir y actuar desde el Evangelio de Jesucristo, y una nueva manera de vivir en comunión. Y por otra, a colaborar a recuperar la política como dimensión fundamental de la vida de las personas, a generar conciencia y participación políticas, teniendo en cuenta la relación que existe entre la vida de las personas, los ambientes y las estructuras.
Por eso, nuestro compromiso hoy sigue siendo el mismo que hace 60 años: dar respuesta a las circunstancias que vive el mundo obrero hoy. Porque el mundo obrero sigue existiendo, y en conflicto. Un conflicto que nace de reducir a la persona del trabajador en un instrumento y en tratarla como tal, y de quitar al mundo del trabajo sus recursos y las formas de vida comunitaria.
Por todo ello, nuestra tarea tiene más sentido que nunca, porque mientras existan personas que sufren la precariedad, las malas condiciones de trabajo, los accidentes laborales, el paro, la marginación y exclusión por falta de un empleo; mientras haya mujeres que sufran la desigualdad en el trabajo, soporten una doble jornada dentro y fuera de casa; o que las familias tengan que estar separadas por motivos laborales, sin tiempo para dedicar a las relaciones personales y sociales, a la educación de los hijos...; mientras los inmigrantes que vienen a nuestro país en busca de trabajo tengan dificultades a acceder a un empleo digno y con derechos y no puedan estructurar su vida personal y familiar por este motivo, la tarea encomendada a la HOAC de evangelizar el mundo obrero y del trabajo sigue teniendo sentido y razón de ser aquí y ahora.
Rememorando aquella I Semana Nacional, que tuvo lugar del 26 de octubre al 3 de noviembre de 1946, reafirmamos nuestro compromiso con el mundo obrero, porque "ahora más que nunca" sigue siendo necesario acercarnos a la realidad de fragmentación y precariedad que viven y sufren tantos trabajadores y trabajadoras, conocer en profundidad lo que les pasa, cómo viven, en qué condiciones trabajan... y desde ahí denunciar todo lo que se opone al Plan de Dios y anunciar que es posible una organización más justa del trabajo, donde se tenga en cuenta a la persona de trabajador y a su familia.
Como Rovirosa, con su testimonio, con su mismo entusiasmo y entrega afirmamos que "En la HOAC sólo se da una cosa de valor altísimo: Jesucristo", y que por fidelidad a Él y a la misión encomendada, nos empeñamos en dar respuesta adecuada a las dificultades que hoy vive el mundo obrero. Por eso queremos ser una comunidad eclesial más encarnada en su debilidad y pobreza, y desde ahí anunciar a Jesucristo y a su Iglesia.
26 de octubre de 2006
Comisión Permanente de la HOAC
Guillermo Rovirosa
En octubre de 2001 la Comisión General de la HOAC acuerda solicitar la iniciación del proceso de canonización de Guillermo Rovirosa, acuerdo que es ratificado por el Pleno General de Representantes en julio de 2002.
Se dan entonces ante el Arzobispado de Madrid los pasos previos necesarios para tal fin: nombramiento de postulador (Dña Silvia Correale, residente en Roma), acreditación de la fama de santidad de Guillermo Rovirosa en el momento de su muerte, fama que persiste hasta la actualidad, entrega de una breve biografía y de sus obras escritas, contacto con personas que le conocieron y que podrán aportar su testimonio, solicitud formal de la apertura del proceso, información pública de que tal solicitud ha sido presentada.
El 8 de julio de 2003 tiene lugar el acto de apertura del proceso de canonización de Guillermo Rovirosa. Tras la lectura por parte del Vicepostulador (D. Alfonso Gil) de la solicitud de apertura del proceso y de una breve semblanza de Guillermo Rovirosa, el Arzobispo de Madrid, Cardenal Rouco Varela, hace leer el decreto por el que se determina la instrucción de esta causa en su fase diocesana y se nombra a los miembros del tribunal que van a intervenir en ella (D. Bernardo Santos como Juez delegado, D. Antonio Ciudad como Promotor de Justicia, más dos notarios que levantarán acta), que aceptan y hacen el juramento prescrito. Finalmente el Vicepostulador hace entrega de la lista de testigos que se proponen.
Es de sumo interés que las personas que hayan conocido a Guillermo Rovirosa o tengan información que aportar respecto a su vida, escritos, etc, lo comuniquen a:
CAUSA DE CANONIZACIÓN DE GUILLERMO
ROVIROSA
Alfonso XI, 4-3º-28014-MADRID
Tlfno : 917014080
e-mail:
rovirosa@hoac.es
Igualmente, quienes deseen colaborar en la financiación de los gastos del proceso pueden hacer su aportación en la cuenta:
CAJA MADRID Numero de Cuenta:
2038 1590 29 6000054839
O mediante giro postal a la siguiente dirección:
COMISIÓN PERMANENTE DE LA HOAC
C/ Alfonso XI, 4-3º
28014-MADRID
Y quienes, habiéndose encomendado a él, crean haber recibido su ayuda pueden también comunicarlo a la dirección antes indicada.
Guillermo Rovirosa Albet nace en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) el 4 de agosto de 1897 en una familia de religiosidad tradicional. Pierde a su padre a la edad de 9 años y a su madre cumplidos los 18. Es el momento en que rompe con la vida cristiana. Ingresa en la Universidad Industrial de Barcelona donde se especializa en Dirección de Industrias Eléctricas y de Mecánica Aplicada. Ejerce su profesión en Barcelona. Vive un tiempo de desorientación y de búsqueda de la verdad en las filosofías y corrientes religiosas del momento, reafirmándose en que sólo en la ciencia se halla la verdad que el hombre puede comprender. En 1925 se casa con Catalina Canals, mujer de honda religiosidad. Se traslada a París. Son éstos años de incredulidad y escepticismo, en los que su fuerte personalidad y su gran capacidad intelectual se estrellan en la insuficiencia de lo que se le presenta como clave de respuesta.
Un suceso marcará su vida. En mayo de 1932 pasa casualmente por delante de la Parroquia de San José, donde el Cardenal de París, Monseñor Verdier, está predicando. Movido por la curiosidad se acerca a verle. Y oye que está diciendo: "El cristiano es un especialista en Cristo..., el mejor cristiano es el que más sabe de teoría y práctica de Jesús". Esta afirmación tocó su corazón y se le impuso la evidencia de que él no conocía a Cristo. Su honestidad le hacía ver que estaba negando lo que no conocía realmente. Y comienza desde ese momento un proceso de búsqueda de la verdad de Jesús que le llevará a conocerlo y admirarlo como hombre y, más tarde, ayudado por el padre Fariña, agustino en El Escorial, a aceptarlo como redentor en la Navidad de 1933; hará entonces con clara conciencia su "segunda Primera Comunión".
Comienza aquí una etapa de vivencia cristiana apasionada, caracterizada por la austeridad, la exigencia de perfección y la entrega apostólica. Su esposa, que largamente había pedido a Dios la conversión de su marido, ha acompañado su camino de reincorporación a la fe de la Iglesia. Ahora los dos hacen lo que llamarán el "pacto tripartito" con Dios, según el cual ellos, que no tenían hijos, se comprometen a dedicar al trabajo apostólico todo su tiempo, su profesión y su vida matrimonial y a Dios le pedían que dispusiera las cosas de modo que ellos cubrieran sus necesidades viviendo pobremente.
Se queda a trabajar en Madrid y se entrega con entusiasmo a la lectura de las grandes obras de la teología y espiritualidad cristianas; una primera aproximación a cursos de enseñanza social de la Iglesia le defrauda profundamente por su enfoque paternalista y desconocedor de la dignidad obrera. Allí le sorprende la guerra civil; es nombrado presidente del Comité Obrero de su empresa. Organiza una "capilla clandestina" en su casa, donde diariamente se celebra misa. En los sótanos de su vivienda se halla la biblioteca de la institución de los jesuitas "Fomento Social". Esto le pondrá en contacto con la Doctrina Social de la Iglesia, lo que le ayudará a organizar su pensamiento y sus planteamientos sociales con rigor, y a descubrir y valorar definitivamente el apostolado obrero, lo que él llamará su "segunda conversión". Terminada la guerra, bajo la acusación de haber sido presidente del Comité Obrero de su empresa, es condenado a 12 años de cárcel. Sólo cumplirá uno, y diez meses de éste saliendo a trabajar durante el día al Instituto Llorente.
A finales de 1940 se incorpora a la Acción Católica. Le buscan para que forme parte del Consejo Diocesano de Madrid. Hace los tres cursos del Instituto Central de Cultura Religiosa Superior. Va transformando la vocalía social diocesana en un auténtico Secretariado Social, tras su sueño de devolver a Cristo a los pobres, al mundo obrero.
En mayo de 1946 la Junta de Metropolitanos de España acordó la fundación de la Hermandad Obrera de Acción Católica como movimiento especializado para los obreros adultos, dentro de la Acción Católica. El Consejo Nacional de los Hombres de AC se dirige al Consejo Diocesano de Madrid y encarga a G.Rovirosa la tarea de organizar y poner en marcha la HOAC. Este entiende que Dios ha aceptado el compromiso de su conversión, de dedicarse por entero al apostolado en el mundo del trabajo y de vivir como un obrero pobre. En lo sucesivo, lleno de gozo, se entrega a esta empresa. Deja su puesto en el Instituto Llorente y marcha a Montserrat para orar y reflexionar su nueva tarea. (El Monasterio será siempre un referente al que volverá una y otra vez para retirarse a orar, para recuperarse y escribir). Visita todas las diócesis de España, publica la hoja "HOAC", preparando la Primera Semana de la HOAC, que en el mes de septiembre reúne a más de 300 obreros y significa el comienzo de la Acción Católica Obrera en España
En esta Primera Semana se aprueba la publicación de un semanario obrero. Rovirosa se encarga de sacarlo adelante y el 1 de diciembre de 1946 sale a la calle el "¡Tú!", periódico que llegará a editar hasta 43.000 ejemplares en unos años en que la prensa estaba férreamente controlada y la mentalidad imperante en absoluto era propicia a los planteamientos que en él se hacían. Porque el contenido y el mensaje de la publicación, transmitiendo criterios evangélicos en una realidad obrera sangrante, con un tono realista y enérgico, no dejaba indiferente a nadie. Esto provocó que en 1952 fuera definitivamente prohibido por la autoridad civil. Este semanario, de amplia difusión, así como el "Boletín de la HOAC" —durante años obra en gran parte de Rovirosa—, dirigido a los militantes, aciertan a transmitir el conocimiento del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia despertando las conciencias y presentando la verdad transformadora de Jesucristo y de su Espíritu como salvación en la vida real de las personas y de la sociedad.
Un episodio ciertamente doloroso sucede entonces. Su esposa, que había estado siempre a su lado en el camino hacia la fe, en su alegría de converso y en sus proyectos de apostolado, pensando que su presencia podría restar algo de la dedicación de su marido a la tarea que Dios le confiaba como apóstol obrero, decide dejarle totalmente libre. Cuando Rovirosa vuelve de la Segunda Semana Nacional, en 1947, Catalina Canals desaparece dejando esta nota: "parto para que puedas seguir libremente tus caminos; no me busques; que Dios te bendiga como yo te bendigo". En la mente de todos los que les han conocido está el convencimiento de que ha ingresado en algún convento de clausura, posiblemente en Francia. Pese a haberlo intentado, no se ha vuelto a tener noticia de ella. El propio Guillermo Rovirosa vivirá con gran dolor este hecho y en adelante su dedicación apostólica incluirá también este matiz de fidelidad a su esposa.
Su gran obra, la HOAC, crece y se extiende. Diseña planes y métodos de formación: cursillos nocturnos, semanas de estudio, "Plan Cíclico" de formación cristiana, grupos obreros de estudios sociales (GOES), partiendo de la realidad vivida, analizándola con la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, volviendo a ella para transformarla según el proyecto de Dios. Asume los valores, los anhelos y realizaciones del movimiento obrero que no son incompatibles con la fe cristiana. Se hace presente en todas las diócesis, con su palabra directa, incisiva, evangélica, transmisora de una experiencia vital que contagia. Su conocimiento bíblico y teológico es serio y su espiritualidad muy honda. Todo ello queda reflejado en los contenidos de sus escritos y de sus charlas: el amor y la misericordia de Dios demostrados en Jesús que provocan nuestra respuesta agradecida, el bautismo y la santidad vivida en el trabajo de cada día, la vida trinitaria y la llamada a la comunión que implica, la pobreza y la debilidad como signos donde la fuerza de Dios se manifiesta, la humildad, la pobreza y el sacrifico como virtudes del militante cristiano... son temas recurrentes que Rovirosa vive y plantea.
Como buen discípulo de Cristo, también él será signo de contradicción. Su trabajo evangelizador entre los obreros pone en evidencia las incoherencias de muchas actitudes supuestamente cristianas y las contradicciones de un sistema que se pretendía cercano a la Iglesia. Es objeto de sospecha y de calumnia, hasta el punto que la Jerarquía eclesiástica lo aleja de los puestos directivos de la HOAC. Guillermo Rovirosa, desde su conversión, vive su pertenencia a la Iglesia con inmenso amor y agradecimiento, pues se sabe traidor perdonado; su aprecio y defensa del Papa y de los obispos es sincero y notorio. Con la misma docilidad que aceptó entonces -mayo de 1946- el encargo que se le hizo de organizar la HOAC, acepta ahora -mayo de 1957- la decisión que se le impone de dejar el servicio que prestaba en ella. Fue una lección más de su talante eclesial, que él vivió con una gran paz.
Poco después, en un accidente de tranvía pierde el pie izquierdo; supone para él una experiencia de dolor físico y de limitación que evoca y le une a la cruz de Jesús. En adelante Rovirosa hará largas estancias en Montserrat, donde alternará trabajos técnicos de electricidad con la oración, la reflexión, el diálogo con los monjes, la colaboración en el "Boletín de la Hoac" y una amplia correspondencia con militantes y amigos. Será éste un tiempo muy fecundo. De profundización espiritual y de avance en su pensamiento tal como queda reflejado en sus obras escritas entonces ("La virtud de escuchar", "Dimas", "Judas", "Cooperatismo integral", "¿De quién es la empresa?").
El 27 de febrero 1964, tras sufrir una embolia cerebral en su casa de Madrid, fallece en el Hospital Clínico madrileño. Por entonces el Concilio Vaticano II trataba de describir el cristiano de los tiempos nuevos. Guillermo Rovirosa presentaba justamente el perfil de cristiano laico adulto, testigo auténtico de la fe en el mundo actual, que el Concilio diseñaba. Un regalo de Dios a su Iglesia.
La HOAC en Alcalá de Henares
La HOAC se inicia en Alcalá en el año 1989 (aunque hubo militantes en una época anterior, había desaparecido por un largo período), perteneciendo entonces a la diócesis de Madrid, y posteriormente comienza a funcionar como organización diocesana independiente cuando se creó la diócesis de Alcalá (año 1991).
Nuestros militantes pertenecen a las parroquias de Nuestra Señora del Val, San Diego, San Isidro y San Francisco (en Alcalá de Henares) y Santa Cruz (en Coslada).
Nuestro consiliario es D. Ángel Domínguez, párroco de San Diego de Alcalá.
Nuestra historia es modesta, pues el crecimiento de movimientos como este, en los tiempos en que vivimos, es difícil: en un ambiente secularista, con un mundo obrero que no encuentra fácilmente su propia identidad y una Iglesia que no tiene esta como una prioridad.
Nuestros militantes realizan la formación permanente en el equipo y además de esto han tenido siempre una buena implicación en sus parroquias y realizan su compromiso especialmente en el mundo obrero a través, sobre todo, de sindicatos y asociaciones de vecinos, donde intentan llevar el Evangelio a un mundo tan distante de la Iglesia.
Colectivamente hemos realizado actos, como charlas y encuentros, y publicamos artículos sobre la situación social desde nuestra fe cristiana.
Actualmente nuestro quehacer apostólico comunitario se centra en el tema de las dificultades que vive la familia obrera y la educación.
En toda España la HOAC se centra actualmente, para su quehacer apostólico comunitario, en cinco situaciones principales que afectan al mundo obrero:
Flexibilidad y precariedad del empleo y condiciones de trabajo.
Paro, pobreza, marginación y exclusión social generadas por el mercado de trabajo.
Dificultades que vive la familia obrera y educación.
Desigualdades que viven y sufren las mujeres en el mundo obrero.
Condiciones de vida y trabajo de los inmigrantes.
Dada la realidad de la HOAC en la diócesis de Alcalá sus militantes hemos decidido aunar nuestras fuerzas trabajando en una sola de estas situaciones, que es la de las dificultades que vive la familia obrera y la educación.
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La situación de la familia obrera está marcada por el paro, la temporalidad laboral, la flexibilidad, los bajos salarios, el alto precio de la vivienda, las bajas pensiones y las pocas prestaciones sociales; la dificultad para conciliar la vida familiar y laboral; la generalización de nuevos modelos y tipos de familias: monoparentales, divorciados vueltos a casar, parejas de hecho... familias normalizadas y familias desestructuradas. Aunque algunos problemas sean generales de toda la sociedad, estas situaciones afectan profundamente al mundo del trabajo. En el año 2006 hemos constituido un grupo de trabajo con algunas otras personas que han querido unirse a nosotros. Nos estamos reuniendo mensualmente para analizar toda esta situación, y hemos elegido para centrarnos especialmente el tema del fracaso educativo (entendemos por tal el fracaso escolar y el familiar). |
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Hemos
comenzado una serie de charlas-coloquio, impartidas por expertos en
estos temas. Las charlas para el curso 2006-2007 son las siguientes:
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23 de noviembre:
EL FRACASO ESCOLAR
Manuela Capa (psicopedagoga y orientadora del IES Avellaneda) · 21 de febrero: NORMAS Y LÍMITES EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS. EL ESFUERZO Y LA RESPONSABILIDAD José Manuel Gómez (psicopedagogo y profesor de la Escuela de Magisterio) · 28 de marzo: MUJER, FAMILIA Y TRABAJO Ana María Rivas (profesora de la Universidad Complutense) · 18 de abril: NOSOTROS, NUESTROS HIJOS Y LA SOCIEDAD DE CONSUMO Carlos Ballesteros (profesor de la Universidad de Comillas) · 16 de mayo: LA COMUNICACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS José Manuel Gómez (psicopedagogo y profesor de la Escuela de Magisterio)
Las charlas
son a las 7 de la tarde y se imparten en el local de la
Asociación de Vecinos "El Val", Avda. de Castilla nº 2 (frente
al ambulatorio del Val)
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También estamos preparando propuestas como escuela de padres o estudio asistido. Queremos difundir reflexiones y denuncias sobre estos temas, a través de los medios de comunicación de Alcalá y el Corredor. |
Fondo de solidaridad internacional 2007
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Un año más la Hermandad Obrera de Acción Católica
(HOAC) quiere, a través de su Fondo de Solidaridad Internacional, fomentar una
conciencia solidaria a nivel internacional. La HOAC viene desarrollando, desde el año 1991, esta iniciativa de solidaridad internacional como expresión de la dimensión universal de nuestra conciencia obrera cristiana. A lo largo de estos años este Fondo de Solidaridad Internacional ha apoyado y financiado más de ciento cincuenta proyectos en África, Asia y América Latina. Proyectos, todos ellos, dirigidos a que los trabajadores y trabajadoras puedan formarse, coordinarse, reunirse... avanzando en su liberación y promoción, reafirmando su dignidad humana y su protagonismo en el compromiso de transformación de su realidad. Los ingresos económicos pueden hacerse en: BBVA. Goya,
14. 28001 Madrid. La información detallada sobre los proyectos financiados puede consultarse en la página web de la HOAC: http://www.hoac.es/doshoa.htm
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Contacto
HOAC de Alcalá de Henares: hoac.alcala@terra.es
Responsable de difusión: Miguel Angel Paz. Teléfono: 918 811 577
HOAC General: hoac@hoac.es
Comisión Permanente de la HOAC
C/ Alfonso XI, 4, 3º
28014-MADRID
Tlf 917014080