Parroquia de San Isidro Labrador
Historia
La Ermita de San Isidro es una fundación del siglo XVII, por indicación testamentaria de don Diego Portillo. La fundación la verificó en el año 1650 Juan de Castillejo, personaje importante del concejo de Alcalá. Se situó a extramuros de la ciudad, en las eras desde entonces conocidas por el santo titular de esta Ermita. Estará a cargo de la Hermandad de Labradores hasta que en 1967 se convierte en parroquia.
Actualmente la Ermita de San Isidro es una parroquia de un barrio de Alcalá de
Henares. De las eras que la rodeaban queda el recuerdo en los archivos y en la
memoria de muchos alcalaínos. Una serie de construcciones en bloque de escaso
interés arquitectónico y excesivamente próximo a la antigua Ermita, la
arrinconan en un tímido espacio residual ajardinado de finales de los años
noventa.
El edificio
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El edificio tiene planta de cruz griega, cubriéndose sus brazos con bóveda de cañón con lunetos, y el crucero con cúpula y linterna sin tambor. La transición del espacio circular de la cúpula al cuadrado en que se inserta en el cruce de los brazos, se realiza mediante pechinas. Con posterioridad a su fundación se le añaden un cuerpo de entrada, que produce un pórtico y en el mismo eje longitudinal otro elemento actualmente utilizado como sacristía. |
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El interior
El interior es esbelto y armonioso, modulado por un orden de pilastras toscazas sin pedestal, que producen una línea de imposta muy pronunciada. La pilastra tiene una base compuesta de toro y plinto muy prolongado, fuste con planos rehundidos y astrágalo, y se remata con capital con ábaco y cuello. El comisamento es continuo en todo el perímetro interior, excepto en la cabecera. Se trata de una comisa con modillones, friso y arquitrabe. La bóveda es de arco de medio punto con lunetos.
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La cúpula semiesférica arranca de una línea de cornisa muy potente, similar al de las pilastras, con medallones (que debían alojar una pintura desaparecida) en las pechinas y coronándose con un capulín y linterna que da luz cenital.
La linterna como remate superior de la cúpula está ornamentada con un orden
menor y capulín. Además de la luz que se recibe a través de esta linterna el
templo se ilumina mediante tres ventanales altos colocados en los testeros
de los brazos transversales y en el de la entrada. |
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Un retablo fingido, pintura mural de Manuel Laredo, sustituye al que originalmente se construyó para esta iglesia y fue destruido en la contienda napoleónica. En este retablo se representan las imágenes de: la Inmaculada Concepción cobijada bajo un templete, a su derecha Santa Bárbara y a su izquierda San Antón. Toda esta pintura enmarca la imagen de San Isidro que se encuentra inserto en una hornacina. Otras dos imágenes modernas completan la iconografía de la iglesia: la Virgen y un Cristo Crucificado.
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El exterior
El exterior es de ladrillo visto en comisa, pilastras y verdugadas horizontales y esquinas. Tapial revocado en los cajones que forman el entramado de ladrillo y piedra en el zócalo. La cubierta exterior es de teja curva montada sobre faldones en planos inclinados. La linterna se remata con bola de cobre, veleta y cruz de hierro.
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El pórtico adosado en el eje longitudinal, a los pies del edificio, presenta tres arcos de medio punto, los dos laterales tabicados hasta la línea del arco, el central cerrado mediante una reja. Esta intervención que cambia el concepto de pequeño pórtico a los pies por el de un zaguán o nártex se realizaría probablemente en el siglo pasado.